El otoño invita a coger la carretera, respirar aire puro y saborear lo que nace de la tierra. Durante las próximas jornadas, las ferias catalanas despliegan una propuesta diversa que viaja desde los picos pirenaicos hasta los campos y queserías tradicionales de poniente. En Vida & Style nos adentramos en esta ruta por la geografía regional, donde la actividad al aire libre, el producto local y el oficio artesano se citan en un itinerario pensado para disfrutar con calma.
Las ferias catalanas que marcan el ritmo de la estación
En la ciudad de Vic, el ambiente se llena de anticipación invernal con la celebración de la Fira de la Muntanya. Este espacio reúne a los amantes de las cumbres, el senderismo, el esquí, la escalada y el ciclismo. Entre expositores dedicados a las publicaciones de viajes, entidades excursionistas y equipamiento técnico, la feria invita a preparar la temporada de frío recordando que la naturaleza viva y la cultura de montaña están siempre al alcance del visitante.

Más al sur, el núcleo de la gastronomía de proximidad se traslada a la ciudad de Reus. La Fira ÀPAT Costa Daurada i Terres de l’Ebre se convierte en un escaparate estratégico para los productores y elaboradores del sector agroalimentario. Aunque el certamen se instala en la capital del Baix Camp, el proyecto está concebido para dar visibilidad al conjunto de las comarcas meridionales, conectando la calidad de los alimentos de kilómetro cero con distribuidores y profesionales gastronómicos.
La travesía culinaria encuentra una parada imprescindible en El Palau d’Anglesola, donde el producto artesano toma el protagonismo absoluto. La Mostra de Formatges Artesans de Ponent reúne elaboraciones de autor con personalidad propia, acompañadas por otros alimentos representativos de la despensa leridana. Es una oportunidad singular para conversar con los maestros queseros y entender el valor del paisaje en cada bocado. Se puede consultar la programación completa a través de la plataforma de Fires Catalanes.

Recorrer estos certámenes supone entender el territorio mediante sensaciones auténticas: la textura del equipamiento de montaña recién probado, el aroma de un queso curado con esmero y el sabor fresco de la agricultura local. Tres propuestas complementarias para organizar la escapada de fin de semana y reconectar con la esencia de cada comarca.
