El clásico reloj con fase lunar de Wempe Glashütte

| 20 octubre, 2026
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Una luna dorada cruzando un cielo azul intenso bajo la luz suave del atardecer. La alta relojería alemana encuentra su expresión más poética cuando la astronomía se desliza con elegancia bajo el puño de una camisa de lino o una chaqueta a medida. En la visión de Vida & Style, los objetos cotidianos adquieren alma cuando combinan precisión y belleza. Con esa premisa, el nuevo reloj con fase lunar de la firma alemana se presenta como un tributo al paso del tiempo y a las proporciones renovadas.

El tiempo no solo se mide en minutos; también se contempla a través de los ciclos cósmicos. Dentro de la colección Zeitmeister de la firma sajona, esta complicación histórica recupera el protagonismo en una pieza pensada para acompañar el ritmo diario con sobriedad y distinción. Su caja de perfil estilizado, de 40 milímetros de diámetro y solo 11,8 milímetros de grosor, ofrece un equilibrio de proporciones que abraza la muñeca con una suavidad natural.

El clásico reloj con fase lunar de Wempe Glashütte

La artesanía del tiempo y la fase lunar

La esfera plateada organiza la información visual con la serenidad característica de la casa fundada en Hamburgo en 1878. A las seis en punto, la complicación estelar comparte protagonismo con un disco nocturno donde resalta el astro en tono dorado. A su alrededor, una aguja retrógrada señala la fecha exacta sobre una escala perimetral, mientras los índices aplicados aportan relieve y estructura sin recargar el conjunto.

Disponible tanto en acero inoxidable con correa de piel de aligátor negra como en versión chapada en oro con correa de piel de aligátor en tono café, el interior del reloj alberga el calibre de carga automática Sellita SW380-1. Dotado de un volante Glucydur y una reserva de marcha de aproximadamente 56 horas, el mecanismo garantiza una fiabilidad absoluta en cada movimiento.

El clásico reloj con fase lunar de Wempe Glashütte

Fiel a la tradición de Glashütte, cada ejemplar emprende un riguroso viaje de quince días en el histórico observatorio de la localidad sajona. Tras someterse a exigentes pruebas de ajuste en cinco posiciones diferentes y bajo distintas variaciones térmicas, la marcha media del reloj se ajusta entre menos cuatro y más seis segundos al día antes de obtener la ansiada certificación de cronómetro oficial. Una garantía de precisión técnica que estará disponible tanto en las boutiques internacionales de la firma como en su plataforma de wempe.com a partir del otoño, convirtiéndose en un objeto que trasciende la función de dar la hora para brindar una pausada mirada a las estrellas.

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