EL FESTÍN GASTRONÓMICO DE GRAN VÍA 18 QUE REINVENTA LA NAVIDAD EN MADRID

| 2 diciembre, 2025
sincat

Madrid en Navidad tiene una electricidad especial. Las luces de la ciudad parecen competir con las estrellas y el bullicio de las calles se convierte en la banda sonora de un mes donde todo es posible. Sin embargo, la noche del 24 de diciembre exige un refugio que combine calma, excelencia y hedonismo. Este año, la propuesta más sofisticada para huir de los convencionalismos se encuentra en las alturas, concretamente en las plantas 5 y 6 de WOW Concept. Hablamos de Gran Vía 18, el lugar donde la tradición se viste de vanguardia y donde cenar se convierte en habitar, aunque sea por unas horas, un pedazo de la historia viva de la capital.

Ubicado en lo que fue el antiguo Hotel Roma, el espacio ha sido reconceptualizado con un diseño retrofuturista que huye de la frialdad de los grandes salones de banquetes. Aquí te envuelven más de 1.000 m² diseñados como un gran apartamento madrileño, con sofás curvos de terciopelo, librerías repletas de vinilos y una iluminación íntima. Desde sus ventanales y su rooftop, la Gran Vía y la histórica calle Clavel se despliegan bajo tus pies, ofreciendo el telón de fondo perfecto para brindar con una copa de champagne mientras la arteria principal de la ciudad late iluminada. Para esta Nochebuena, el chef Jairo Jiménez ha orquestado una sinfonía culinaria que revisa el recetario clásico navideño a través de la técnica contemporánea. La bienvenida es una declaración de intenciones: un corte de jamón al centro con pan de cristal y un cóctel de autor. La magia continúa con aperitivos que danzan en el paladar, como el caviar de beluga con aire de beurre blanc al estragón, los sticks de tatin de foie con compota de manzana verde y la gamba roja confitada a las brasas, todo armonizado con las burbujas de un H Blinc Blanc de Blancs.

El menú avanza con elegancia hacia los platos fuertes, comenzando con un delicado carpaccio de cigalas con emulsión suave de wasabi y gominolas de fruta de la pasión, maridado con un rosado Alegría de Vivir. La tradición se hace presente con el besugo asado en leña de olivo, acompañado de alcachofas confitadas y un pilpil al palo cortado de profunda intensidad. Tras un refrescante sorbete de limón, llega el solomillo Wellington con duxelle de colmenillas y foie en salsa de trufa melanosporum, un clásico ejecutado a la perfección junto a un tinto Hacienda Calavia. El broche dulce huye del empalago fácil con una crema de turrón aligerada con espuma de kalamansi y un chocolate en texturas con helado de caramelo salado. Con un precio de 190€ por persona, Gran Vía 18 ofrece mucho más que una cena; propone una inversión en una memoria imborrable, una oportunidad para celebrar que el verdadero lujo es el tiempo compartido en un entorno donde el diseño y la alta gastronomía se dan la mano.

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Inés Alvarez

Writer & Blogger

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