Windord innova ensalzando la tradición culinaria catalana

Windsor vuelve con fuerza. Durante el paréntesis obligado por la crisis sanitaria que ha llevado al cierre temporal del emblemático restaurante por primera vez en sus más de 20 años de su exitosa historia, se han llevado a cabo una serie de proyectos en la cocina y en el espacio. Novedades que Joan Junyent, director del restaurante, tenía en mente desde hacía tiempo y que ha aprovechado ahora para materializarlas. “Era el momento de ser valiente y de subir el listón para que los clientes se reencuentren con el mejor Windsor. Hemos tenido el tiempo suficiente para pensar y desarrollar con detenimiento y mucho cuidado las ideas que teníamos”, explica el empresario.

En primer lugar, en los fogones que dirige el chef David Rodríguez se acortará ligeramente la extensa carta de cocina contemporánea de producto. Pasará de ser una carta “estática” con cuatro versiones al año a tener una que puede cambiar hasta dos veces por semana. El objetivo es poder renovarse constantemente en base a los productos frescos de proximidad que llegan cada día del mercado. “Es la forma de tener los mejores productos de nuestro territorio en su momento ideal”, añade Junyent. La línea gastronómica seguirá siendo la que ha caracterizado a Windsor: protagonismo de la materia prima, excelencia en la técnica, sofisticación y equilibrio de sabores, y elegancia en la presentación.

Sin embargo, a ello se suma una nueva experiencia culinaria que no sería justo catalogar de innovadora, ya que busca justamente lo contrario: conectar con los orígenes, reencontrarse con platos de antes que tantos recuerdos y tan buenos momentos siguen despertando y porque forman parte de nuestra memoria gastronómica. Hablamos del lanzamiento desde este mismo mes de junio del Menú Tradicions. Una fórmula que estará disponible cada semana (de lunes a sábado), mediodías y noches, con dos primeros, dos segundos y dos postres entre los que elegir.

El Menú Tradicions homenajea y redescubre las recetas del corpus de la cocina catalana. Es una magnífica oportunidad para saborear platos que hoy día son difíciles de encontrar en restaurantes, que mayoritariamente miran más a la vanguardia. Hablamos, por ejemplo, del xató, del trinxat, de la escalivada, de la escudella, del cap i pota, los macarrones gratinados, la berenjena rellena, de los pies de cerdo, de la coca de recapte, de los buñuelos de bacalao, las croquetas, de los calamares a la romana, de la tortilla de sanfaina, de los fesolets y del arroz de caracoles. Es decir, de una cocina sencilla y de producto, pero sobre todo honesta.

El Menú Tradicions (que reemplaza al menú de mercado semanal que había hasta ahora y tiene un coste de 33,90 euros sin bebidas) ofrece la oportunidad de gozar de los platos de siempre, estrellas del recetario tradicional que casi siempre preparaban con maestría nuestras madres y abuelas. Sin embargo, cabe subrayar que algunos de los platos que protagonizarán este menú, que cambiará semanalmente, no son propiamente de la tierra, pero sí muy representativos de lo que es la realidad culinaria catalana actual, con aportaciones fruto de los movimientos migratorios en el territorio a lo largo de las décadas. El gazpacho, el ajoblanco, la zarzuela o las migas, por ejemplo, son buenos ejemplos de ello.

Lejos de contentarse con lo que sirve en el plato, Restaurant Windsor quiere, con el Menú Tradicions, llevar la experiencia más allá. Por eso lo sirve en la vajilla de cristal Duralex tan típica del último cuarto del siglo XX. Así, los comensales viajarán entre los años 70 y 80 mientras recuerdan, se emocionan y comparten. Otra novedad es que, respondiendo a una nueva necesidad, el Menú Tradicions estará disponible en formato take-away y delivery.

Por otra parte, en estos últimos meses se han realizado una serie de mejoras que garantizan más comodidad, higiene, movilidad y seguridad a los clientes de Windsor. Por ejemplo, la puerta de entrada principal ha sido sustituida por otra con sistema de apertura automática; la moqueta de la entrada ha sido remplazada por un elegante suelo de granito oscuro; se ha habilitado una zona de bienvenida para controlar el flujo de entrada; los salones privados se han redecorado y se han hecho mejoras para aumentar el confort acústico; un sistema de pedido permite mayor conexión entre sala y cocina; la terraza cuenta, por su parte, con nuevo sistema de sombraje y ventilación para que los días de verano, en la terraza interior de Windsor, sean de lo más agradables.

Restaurant Windsor
C/ Córcega, 286 – Barcelona

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