En un astillero flanqueado por la brisa tirrena entre Pisa y Livorno, el proyecto del Ferrari Hypersail cobra vida en forma de una silueta en tonos negro y amarillo que recuerda a un objeto espacial sobre el agua. Sus 30 metros de eslora se extienden como una estructura imponente, lista para desafiar la fuerza del mar abierto y alcanzar velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora.
El reto oceánico de Ferrari Hypersail
Inspirado en las líneas de modelos automovilísticos como el F80 y el Luce, este barco traslada la obsesión técnica de Maranello al entorno acuático. Con un mástil de 40 metros de altura y una superficie vélica de 462 metros cuadrados, las proporciones de este monocasco responden a una rigurosa transferencia de conocimientos desde el asfalto hacia las olas.

Sistemas de vuelo e ingeniería avanzada
Bajo la línea de flotación se halla la innovación técnica de la embarcación. Un sistema de tres puntos de apoyo compuesto por dos foils laterales en forma de T y una quilla basculante equipada con un flap móvil permite que el barco se sostenga por encima de la superficie. Al reducir la resistencia del agua, el vehículo mantiene la estabilidad asistido por un timón articulado que realiza correcciones continuas durante la travesía.
Todo el comportamiento dinámico queda coordinado por el Flight Control, un cerebro electrónico dotado de sensores distribuidos que analiza el viento, el oleaje y el ángulo de inclinación en tiempo real. Este ordenador calcula las variaciones mecánicas para que un equipo de 20 regatistas, protegidos en un cockpit cerrado, concentre su atención en la estrategia de navegación mientras la tecnología ajusta los apéndices.
Materiales ligeros y autosuficiencia en mar abierto
La estructura recurre a múltiples capas de fibra de carbono para absorber los esfuerzos generados a gran velocidad. En las zonas sometidas a mayor tensión, como los brazos de los apéndices o el carro de la vela mayor, la construcción combina fibra de carbono y titanio. Asimismo, la vela mayor de doble superficie permite modificar su perfil para graduar la potencia del viento con alta precisión.
Para afrontar las travesías más exigentes, el velero integra paneles solares en la proa y turbinas eólicas en la popa para asegurar su suministro energético. Con su botadura prevista para la primavera de 2027 en aguas de Livorno, este hito que analiza Vida & Style busca demostrar la viabilidad de un monocasco frente a los tradicionales multicascos de regata. Es posible seguir el desarrollo de esta iniciativa en la web oficial de Ferrari.