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Cinco razones para disfrutar de Aranda del Duero en esta primavera

Perderse por una ciudad que respira historia, cultura, arte, gastronomía… No hay mejor plan para una escapada primaveral que Aranda de Duero


Degustar manjares que estuvieron reservados durante siglos a la nobleza; pasear por un casco histórico centenario; bodegas, bodegas y más bodegas en las que conocer la historia de una de las denominaciones de origen más importantes del mundo. Aranda de Duero nunca descansa en su empeño de ser un destino abierto todo el año para que grandes y pequeños, parejas, familias y todas aquellas personas deseosas de conocer un destino nuevo y sorprendente, queden maravillados por la capital del vino.

  1. 135 bodegas en las que ‘empaparse’ de una cultura vinícola ancestral: A estas alturas nadie se sorprende del papel que juega el vino en la región. No por nada, bajo el suelo de Aranda se esconden, a través de 7 kilómetros de galerías excavadas entre los siglos XII y XVIII, algunas ‘joyas’ de valor incalculable. Unas condiciones de humedad, temperatura y conservación que hacen posible que la Ribera del Duero sea una de las denominaciones de origen con más prestigio del mundo. Algunas de estas bodegas están abiertas al público y se pueden visitar a lo largo del año. Si hay algo más delicioso que un buen vino es ver cómo se fabrica. Estas bodegas recibieron en 2015 la certificación de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de ‘Conjunto Etnológico’.
  2. Rendir un sentido homenaje a los sentidos con un espectacular Lechazo Asado: La cara es el espejo del alma, no nos engañemos. Cuando ves a un camarero dirigirse hacia tu mesa sujetando una humeante cazuela de barro que contiene la pieza de carne más fantástica que hayas podido si quiera imaginar, las facciones del rostro no mienten ¡Estás salivando! El Lechazo Asado es el plato por definición para los arandinos. Desde 1997 el Lechazo es una Indicación Geográfica Protegida, por tanto es un privilegio y una obligación el pedir este suculento manjar de cordero cocinado en horno de leña. Aranda de Duero cuenta con una red de asadores para degustar, no sólo el lechazo, sino una excelente selección de productos locales como quesos y embutidos, por supuesto maridados con el mejor vino de Ribera del Duero.
  3. Santa María la Real. Una iglesia para ser descubierta. El legado urbano y arquitectónico de Aranda de Duero se puede resumir en este magnífico templo. Símbolo del esplendor de una ciudad estratégica para la Corona de Castilla, Santa María la Real recibe a los visitantes con un imponente pórtico presidido por la Virgen amamantando a su hijo, entre otros momentos claves del cristianismo. Su interior cautiva a los visitantes con su imponente altura, sus trabajados detalles en capillas, escalinatas y púlpito; y su rica imaginería tan arquetípica de Castilla y León.
  4. Un casco histórico por el que perderse sin mirar el reloj: Callejear sin prisas el centro de una ciudad es una actividad que no todo el mundo a día de hoy disfruta como es debido. Detenerse frente a un pórtico; observar los detalles de las fachadas y ventanales; admirar la luz del atardecer proyectarse sobre las paredes y dejarte llevar por el sinuoso discurrir de las calles es un placer que todo el mundo debe darse a sí mismo de vez en cuando. La Plaza Mayor con su bullicio habitual, testigo de siglos de historia. El Rollo jurisdiccional y Palacio de los Berdugo, orgullo y seña del renacimiento castellano. La Plaza del Trigo, tan pequeña como encantadora… Todo queda integrado, en un centro de ciudad medieval con mucha solera y que apetece recorrer siempre.
  5. Pasear por la orilla del Río Duero hasta que los pies digan ‘basta’. El artífice de la prosperidad de esta ciudad, que sus vinos sean excelentes, sus tierras fértiles y sus productos abundantes es sin duda alguna el Duero, sin olvidar al Arandilla y al Bañuelos. Recorrerlo te da una perspectiva de lo importantes que son los ríos para el desarrollo urbano, económico, cultural y social de las ciudades. Además, cuenta con unas postales de película, como un magnífico atardecer desde el Puente Mayor de Aranda de Duero, testigo de la historia de la ciudad y readaptado una y otra vez según las necesidades técnicas y económicas de la época.

Convéncete de que Aranda de Duero tiene todo para conquistarte. Déjate llevar en una escapada primaveral que va a cambiarte la percepción que tenías de una ciudad medieval. 5 razones para un solo objetivo: ¡Enamorarte de Aranda de Duero!

Sara Coronado

Writer & Blogger

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