EL LUJO SOSTENIBLE DEL MAR Y COMO LA FAMILIA BALFEGÓ CREÓ EL IMPERIO DEL ATÚN ROJO

| 2 diciembre, 2025
sincat

Entrar en Tunateca, en plena Diagonal de Barcelona, no es entrar en un restaurante japonés ni en uno mediterráneo. Es entrar en un templo. Un espacio gastronómico donde un único producto, el atún rojo, es elevado a una categoría casi mística. En la barra, un itamae corta con precisión quirúrgica un lomo de un rojo profundo, veteado de grasa infiltrada. En la mesa, llega un tartar que se deshace en la boca, una ventresca que redefine la palabra «melosidad». Esta experiencia, que roza la perfección, es la culminación de un viaje que empezó hace más de un siglo y medio en L’Ametlla de Mar (Tarragona). Es la punta del iceberg de un imperio familiar, Grupo Balfegó, que ha transformado la pesca tradicional en un modelo de negocio líder mundial basado en una trinidad inquebrantable: innovación, sostenibilidad y una calidad de producto obsesiva.

Detrás de este bocado perfecto no solo hay un chef; hay cinco generaciones de pescadores, una flota de barcos, biólogos marinos, un sistema de trazabilidad pionero en el mundo y una visión que ha sabido entender que el nuevo lujo no es la opulencia, sino la transparencia y la responsabilidad. Esta es la historia de cómo la familia Balfegó convirtió el atún rojo en un emblema de la excelencia sostenible.

Cinco Generaciones y un Mar

La historia de Balfegó está unida indisolublemente a L’Ametlla de Mar, un pueblo de fuerte tradición pesquera al noroeste del Mediterráneo. Fue allí donde, a mediados del siglo XIX, la familia Balfegó emprendió su idilio con el atún rojo. Durante décadas, su vida se rigió por los métodos tradicionales, transmitidos de generación en generación.

Pero el mar es un maestro severo y la industria pesquera enfrentaba desafíos. El punto de inflexión llegó en la década de los 70. La cuarta generación de la familia, en un alarde de visión de futuro, reconvirtió su flota para especializarse en una técnica concreta: la pesca al cerco. Este arte, que consiste en rodear a los atunes con una red que se cierra por debajo, ya era una declaración de intenciones: es un método selectivo que permite pescar mono-especie e incluso liberar los ejemplares más pequeños (menos de 30 kg) para proteger la especie.

Fueron los actuales propietarios, Manel y Pere Vicent Balfegó, la quinta generación de esta saga, quienes llevaron esa visión a su máxima expresión. Como auténticos visionarios, decidieron apostarlo todo por el atún rojo. Pero no para pescarlo hasta agotarlo, como ocurría en otras latitudes, sino para crear un modelo completamente nuevo.

Innovar para Sobrevivir

En 2002, Manel y Pere Vicent, junto a Montse Brull y Salomé Gaseni, fundaron la sociedad actual. Su objetivo era claro: llevar el mejor atún rojo a la alta gastronomía mundial. Para ello, no bastaba con pescar. Había que controlar la calidad, la temporalidad y la sostenibilidad. La primera gran revolución llegó en 2004 con la instalación de sus piscinas acuícolas frente a la costa de L’Ametlla de Mar. Este movimiento fue crucial. Tras la captura mediante el cerco selectivo, los atunes son transferidos vivos a estas instalaciones marinas. Allí son alimentados y cuidados, lo que permite a Balfegó algo que nadie más podía ofrecer: comercializar atún rojo fresco los 365 días del año, garantizando no solo el suministro, sino una estabilidad de calidad única y un nivel de grasa óptimo.

La segunda revolución, implementada en 2007, fue tecnológica y definió su concepto del lujo: un sistema de trazabilidad pionero en el mundo del pescado. Cada pieza de atún Balfegó va acompañada de un código QR. Con un simple escaneo, el cliente (sea un chef o un consumidor final) puede acceder a toda la información del ejemplar: peso, longitud, nivel de grasa, fecha y zona de captura, y todos los certificados sanitarios y de calidad. Es la transparencia convertida en garantía de excelencia. Esta apuesta por la innovación se materializó también en su flota, con la botadura en el año 2000 de sus buques insignia, ‘La Frau II’ y ‘Tio Gel segon’, y culminó con un protocolo de pesca propio en 2021, enfocado en la seguridad de la tripulación y en la máxima calidad del producto.

Para profundizar un poco más hablamos con Pere Vincent Balfegó, Presidente del Grupo Balfegó.

Vida & Style:  Balfegó ha pasado de ser una familia de pescadores l’Ametlla de Mar a un referente mundial. ¿Cuál fue el momento “eureka” en el que supieron que la acuicultura y la innovación, y no solo la pesca tradicional, eran el único futuro posible?

Pere Vicent Balfegó: Fue un día de septiembre de 1985, cuando después de una pesca de atunes, una vez llegados aquí, a la lonja de l’Ametlla de Mar, había demasiado kilos seguramente para la capacidad de compradores en aquella época. Era fin de semana, los atunes se quedaron allí tendidos en la lonja y no hubo ningún comprador. Al final, el inconveniente es que tú pescas, llegas a puerto, exhibes los atunes en la lonja y no hay ningún comprador; creo que eso fue lo que desencadenó la búsqueda de nuevos métodos de comercialización, ya que los tradicionales demostraron que, al pescar más de lo habitual, dejaban de ser efectivos. Así comenzó nuestra búsqueda de nuevos mercados, emprendiendo la comercialización en Mercabarna, Mercavalencia y Mercamadrid, que eran las soluciones. Más tarde, con el auge de las grandes superficies, surgieron más oportunidades, pero estoy hablando de principios de los años 90, donde la venta se centraba en grandes superficies de España y Francia, que podían absorber esos kilos, tanto de atún juvenil como de atún grande. A principios de los 90, también llegaron los primeros compradores japoneses, y durante la temporada de atún grande en junio, se comenzó a hacer mojama y a vender las ventrescas en Japón, dando inicio a la comercialización del atún vivo.

V&S: Ustedes son la primera pesquera BCorp de España. ¿Fue este un movimiento de negocio para diferenciarse o una convicción personal de la quinta generación?

P. V. B: Entendíamos que la responsabilidad de nuestro trabajo, que es pescar y aprovechar un recurso natural y además público, exige una responsabilidad superior a la de otros segmentos u otros negocios que puedan haberse establecido. Esa siempre ha sido nuestra punta de lanza y, bueno, el hijo de mi primo y socio, Manel Junior, fue quien nos dio cuenta de que podíamos encajar muy bien en ese movimiento y asumir la responsabilidad de pertenecer a un grupo de lo que sería BCorp.

V&S: Pertenecen a la quinta generación de pescadores. ¿Qué lección de su padre o abuelo sobre el mar aplica todavía hoy en una empresa que factura más de 100 millones de euros y colabora con el CSIC?

P. V. B: Sobre todo, el respeto al mar y a las condiciones meteorológicas, a estar bien preparados para soportar malos tiempos y temporales, eso nos hace tener ya toda nuestra estructura marítima bien mantenida y en óptimas condiciones para no tener ningún percance. A partir de aquí, esas mismas precauciones, esos mismos mantenimientos preventivos los hemos ido trasladando a otras partes de la empresa, de la compañía en tierra, pero sobre todo respeto por las condiciones meteorológicas y también respeto por el mar para la pesca, hacer una pesca sostenible desde el punto de vista de nuestros abuelos, que no es el mismo. Nosotros, cuando decimos pesca sostenible, tenemos que mirar otros aspectos también en lo socioeconómico; ellos, su punto de vista era más para ver, para evitar agotar un recurso natural como es el atún rojo.

V&S: Acaban de inaugurar unas instalaciones de 30 millones de euros. ¿Cuál es el siguiente imposible que Balfegó quiere conseguir? ¿Está en el mar o en la tierra?

P. V. B: Nuestro siguiente paso ya sería, aprovechando toda esta plataforma que ya tenemos en nuestras nuevas instalaciones, incluso llegar más lejos, llegar a platos, llegar a casas, donde hoy en día el atún rojo Balfegó no llega. Es decir, teniendo esto y con la buena salud que tiene el stock, que nos permite pescar más, llegar a formatos y estar más cerca de clientes que hoy en día no están, ya no solo los más de 40 países en los que estamos, sino buscar en otros mercados y en otros lugares del mundo donde poder llegar con nuestro atún rojo.

V&S: Para usted, que lo ha vivido todo con el atún rojo, ¿cuál es la forma perfecta de comerlo? ¿Cómo lo disfruta usted personalmente?

P. V. B: La verdad es que lo disfruto de todas las maneras. Lo disfrutaba como lo cocinaban mi abuela y mi madre, con arroz y guisado, y, con el paso de los años, la cocina japonesa nos lo ha hecho conocer, comer y apreciar en crudo. Luego, ya posteriormente, en esta época más contemporánea, he sabido apreciar esa fusión que han hecho nuestros cocineros, nuestros chefs, que han puesto el atún rojo en valor, lo ponen en los altares de la gastronomía, el lugar donde merece estar este producto. En definitiva, soy un fan total de atún rojo.

V&S: Más allá de las cifras y la expansión a 45 países, ¿cuál es el legado que la familia Balfegó quiere dejar en el Mediterráneo para las generaciones futuras?

P. V. B: La responsabilidad que requiere disfrutar de un recurso natural como es el atún rojo.

El Nuevo Lujo es Ser Responsable

En Vida & Style, entendemos que el lujo en el siglo XXI no puede separarse de la responsabilidad social y ambiental. Y aquí es donde Balfegó se desmarca del resto. La sostenibilidad no es un departamento de marketing; es el pilar sobre el que se asienta su negocio. Su compromiso es medible y está certificado. En 2020, Balfegó obtuvo la certificación AENOR a la sostenibilidad ambiental, siendo la primera empresa dedicada al atún rojo en conseguirlo. Pero el hito que define su liderazgo llegó en 2024: Balfegó se convirtió en la primera empresa B Corp del sector pesquero español. Este movimiento los sitúa en una élite empresarial global (solo 253 empresas en España en ese momento) que cumple con los estándares más altos de desempeño social y ambiental.

Este compromiso se traduce en una inversión real en ciencia. Balfegó dedica un porcentaje de su facturación a I+D, colaborando estrechamente con instituciones del más alto nivel como el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o el centro AZTI. Esta colaboración no es testimonial: en 2010, sus equipos lograron captar por primera vez la reproducción del atún rojo en sus instalaciones. Incluso su expansión comercial sigue esta filosofía. En 2022 lanzaron ‘Umi No Aji’, una marca de productos japoneses que nace de un proyecto de economía circular y «residuo cero», aprovechando partes del atún para crear productos de gran valor nutricional.

El Ecosistema Balfegó: Compartir la Pasión

Balfegó entendió pronto que no bastaba con tener el mejor producto; había que crear una cultura a su alrededor. Han tejido un ecosistema de experiencias para compartir su pasión, diversificando su negocio hacia el turismo y la gastronomía. El primer pilar de esta estrategia es Tuna Tour. Puesto en marcha en 2012, es una iniciativa de turismo ecológico, sostenible y familiar única. Ofrecen a los visitantes la inolvidable experiencia de navegar hasta sus piscinas acuícolas y nadar entre cientos de atunes rojos gigantes. Es una forma brillante de divulgar la cultura del atún y sus valores, atrayendo a 21.000 visitantes en 2023.

El segundo pilar es el templo con el que abríamos este reportaje: Tunateca. Inaugurado en 2017 en Barcelona, es mucho más que su restaurante insignia. Es el primer centro de experimentación e innovación gastronómica del mundo dedicado en exclusiva al atún rojo. Es un laboratorio de ideas y el escaparate perfecto para que chefs de renombre y el público gourmet descubran la versatilidad de su producto.

Finalmente, Balfegó reinvierte en el sector que le da de comer: la alta gastronomía. Desde 2017 organizan el Concurso Internacional Chef Balfegó, uno de los certámenes más prestigiosos de Europa. A este se suma ITAMAE, el primer campeonato profesional de sushi de España, creado en 2022.

Y, en un movimiento que aplaudimos desde Vida & Style, impulsan la beca BalfegóWtalent. Esta iniciativa, que ya va por su cuarta edición, financia la formación de mujeres en alta dirección de cocina, con el objetivo explícito de romper la brecha de género y promover la paridad en un sector tradicionalmente masculino.

Alejandra Ormeño, la chef al frente de la Tunateca:

Vida & Style:  Ha trabajado en muchas cocinas, pero Tunateca es centro de investigación, ¿Qué hace que el atún rojo Balfegó sea un producto diferente para un chef en el día a día? ¿Se nota esa trazabilidad en la cocina?

Alejandra Ormeño: Para mí como chef, el atún rojo Balfegó, es un producto que te permite hacer de todo¡, lo puedes servir crudo, marcado, confitado, ahumado, madurado y siempre queda increíble! Te permite ser creativo día a día. La trazabilidad de Balfegó es extraordinaria y eso se refleja en la cocina con la calidad del producto, grasa controlada, textura, cada pieza que recibes llega con código QR de su trazabilidad individual lo que nos da seguridad alimentaria y es un valor añadido al producto para la tranquilidad del chef y de sus comensales.

V&S: Se dice que del atún se aprovecha todo. ¿Cuál es la parte menos conocida o noble que usted ha logrado convertir en un plato de alta gastronomía aquí en Tunateca?

A.O: Diría que el mejor ejemplo es el corazón. Los miércoles, en los kaitais, uno de los pases del menú es un anticucho de corazón de atún rojo Balfegó, que se marca a la brasa. Queda impresionante, tiene un toque ahumado, textura firme, pero jugosa, un plato que sorprende.

V&S: Tunateca se define como el primer espacio gastronómico del mundo dedicado al atún rojo. ¿Cómo se diseña un menú que gira en torno a un solo producto sin que resulte monótono, sino una experiencia de lujo?

A.O: Diseñar un menú alrededor de un solo producto consiste en mostrar todas sus caras, cada parte del producto tiene características diferentes, así que hay que tratarlo como si no fuera un solo producto sino como si fueran muchos distintos…

Algunas piezas las trabajas crudas, otras cocidas, maduradas… Usamos diferentes técnicas y nos inspiramos en diferentes gastronomías. La idea es que el atún sea el hilo conductor, pero con el uso de técnicas y distintas elaboraciones lo que buscamos es que la experiencia sea variada y que cuando un cliente termina la experiencia gastronómica de Tunateca, salga pensando ¡que increíble que un solo producto de para tanto!

V&S: Balfegó organiza el campeonato de sushi ITAMAE. ¿Cuánta inspiración de la cocina japonesa hay en Tunateca y cómo la fusiona con la raíz mediterránea de L´Ametlla de Mar?

A.O: En Tunateca, nos inspiramos en la cocina japonesa básicamente, en el respeto por el producto y en la manera de trabajarlo. Su filosofía está presente en todo el trabajo que hacemos. La fusión con L´Ametlla de mar es muy sencilla es nuestra raíz, ahí entran los fondos y los sofritos. Buscamos el respeto y la precisión de la cocina japonesa combinada con la tradición y el sabor de la tierra. Es lo que nos permite llevar la experiencia a otro nivel.

V&S: La beca BalfegóWtalent busca romper la brecha de género. Como líder de una cocina de alto nivel, ¿cómo ve esta iniciativa y la evolución del talento femenino en el sector?

A.O: Es una gran iniciativa, es dar visibilidad y apoyo al talento femenino en un sector muy masculino. Creo que la evolución del talento femenino en gastronomía es muy positiva, cada vez somos más mujeres liderando cocinas, innovando y marcando tendencias. La beca BalfegóWtalent ayuda a reducir esta brecha e impulsa el crecimiento femenino.

V&S: Para un lector de Vida & Style que visita Tunateca por primera vez y quiere entender la magia de Balfegó en un solo bocado, ¿cuál es el plato que imprescindiblemente debe probar?

A.O: Creo que toda la experiencia es mágica, pero, si tuviera que decantarme por un plato para que entendieran la magia de Balfego sería la Trilogía de Sashimi; es la mejor forma de descubrir el atún rojo Balfego, te permite conocer y disfrutar la calidad, el sabor de los diferentes cortes, apreciar la textura y la sutileza del producto.

Crecimiento y Legado

El crecimiento de Balfegó en la última década ha sido exponencial. La compañía cerró el ejercicio 2024 con una facturación de 107,6 millones de euros, un salto espectacular desde los 22,4 millones de 2020. La plantilla ha crecido en paralelo, pasando de 195 a 306 profesionales en el mismo periodo.

Este crecimiento se ha consolidado en 2025 con la inauguración de sus nuevas instalaciones en L’Ametlla de Mar. Una planta de producción y oficinas de 12.000 m2, con una inversión de cerca de 30 millones de euros, que se sitúa como la más vanguardista del mundo para el procesamiento de productos pesqueros.

Hoy, el atún de Balfegó no solo llega a los mejores restaurantes de España (su segundo mercado), sino que es un producto codiciado en Estados Unidos (su principal mercado), China, Japón y así hasta 45 países.

El Atún que Conectó el Mundo

La historia de Balfegó es la crónica de una transformación. Es la prueba de que se puede ser fiel a un legado de cinco generaciones y, al mismo tiempo, liderar una revolución tecnológica y sostenible. Manel y Pere Vicent Balfegó no solo salvaron el negocio familiar; crearon un nuevo paradigma.

Desde las aguas de L’Ametlla de Mar hasta las cocinas más exigentes de Nueva York o Tokio, y culminando en la experiencia sensorial de Tunateca, Balfegó ha demostrado que la excelencia, la trazabilidad total y un compromiso real con el futuro del planeta no son solo valores corporativos. Son los ingredientes del verdadero lujo del siglo XXI.

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Inés Alvarez

Writer & Blogger

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