El XI Congreso Nacional y XV Iberoamericano, inaugurado la semana pasada por la Reina Sofía, concluyó que el reto del sistema no es la falta de recursos, sino la eficiencia en su organización.

Ibiza fue, la semana pasada, el epicentro del debate sociosanitario iberoamericano. La isla acogió el XI Congreso Nacional y el XV Congreso Iberoamericano de Alzheimer, una cumbre que, bajo el lema ‘Rompiendo Fronteras’, reunió a los máximos expertos en la materia. El congreso no solo sirvió para presentar los últimos avances científicos, sino que lanzó una conclusión rotunda sobre la situación en España: el sistema debe «reorganizarse urgentemente» para ser eficiente.
La conclusión más contundente del foro provino del doctor Joaquín Escudero Torrella, jefe de Neurología del Hospital General Universitario de Valencia. Al presentar los resultados del informe MapEA, una radiografía completa de la enfermedad en el país, fue tajante: “En España somos mejores en investigación, en Alzheimer especialmente, que en asistencia”.
El doctor Escudero subrayó que el problema no es tanto la falta de medios como la organización de los mismos. “No es que no tengamos recursos suficientes, es que no nos organizamos bien para ser eficientes con los recursos que tenemos”, sentenció. Identificó la lentitud en el acceso a pruebas diagnósticas y la escasa integración de protocolos como los principales cuellos de botella.
Este foro de alto nivel contó con una solemne apertura institucional el pasado jueves, presidida por Su Majestad la Reina Doña Sofía. Como Presidenta de Honor de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA), su presencia subrayó la relevancia nacional de la cita.
La Reina emérita estuvo acompañada por las principales autoridades, incluyendo al presidente del Consell Insular d´Eivissa, Vicent Marí; el alcalde de Ibiza, Rafael Triguero; la presidenta de CEAFA, Mariló Almagro; la presidenta de AIB, Bertha D. Quezada; y la presidenta de la asociación local, Rosa Sánchez.

LA URGENCIA DE UN DIAGNÓSTICO PRECOZ
La necesidad de esa reorganización asistencial que pedía el Dr. Escudero quedó patente con las cifras aportadas por el director de CEAFA, Jesús Rodrigo. Alertó de que el 90% de los diagnósticos se producen de manera tardía, y un alarmante 40% de los casos permanece sin diagnosticar.
Esto resulta crítico en un momento en que la ciencia, precisamente, está logrando avances para actuar en las primeras fases. El Dr. Daniel Alcolea, del Hospital de Sant Pau, explicó cómo el diagnóstico ha transitado de basarse solo en síntomas a utilizar biomarcadores medibles. Estos análisis, especialmente en líquido cefalorraquídeo (LCR), «permiten realizar un diagnóstico más temprano y preciso», abriendo la puerta a los nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad.
NUEVAS FRONTERAS: MICROBIOTA E INVESTIGACIÓN
El congreso exploró también las líneas de investigación más innovadoras. La catedrática Ana del Moral, de la Universidad de Granada, expuso la fascinante conexión entre la microbiota intestinal y el Alzheimer. Su ponencia advirtió que los cambios perjudiciales en nuestra flora intestinal, a menudo causados por el estilo de vida moderno, pueden facilitar la enfermedad. “A mayor modernización de una sociedad, menor diversidad de microbiota”, destacó.
En el plano de la alta ciencia, Eva Ortega Paino, secretaria general de Investigación, insistió en la necesidad de reforzar la colaboración público-privada: «La inversión en ciencia no es un gasto, sino que es invertir en el futuro».
EL FOCO HUMANO: PREVENCIÓN Y CUIDADORES
Pero más allá de la ciencia de vanguardia, el congreso puso el foco en la intervención directa. Se insistió en la prevención a través del envejecimiento activo, con programas que combinan la socialización con el trabajo físico y mental.
Asimismo, se abordó el epicentro humano de la enfermedad: la persona cuidadora. Pascual Sánchez-Juan, de la Fundación CIEN, y la psicóloga Alba Mozún, recordaron que el 85% de los cuidadores son familiares cercanos, quienes sufren niveles de estrés y ansiedad que requieren una intervención específica.
La cumbre, que finalizó el 8 de noviembre tras cuatro intensas jornadas, cerró sus puertas habiendo cumplido su objetivo. Ibiza fue el escenario donde se constató que la ciencia avanza, pero ahora le toca al sistema asistencial demostrar la misma agilidad.