EL FESTÍN GASTRONÓMICO DE GRAN VÍA 18 QUE REINVENTA LA NAVIDAD EN MADRID

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EL FESTÍN GASTRONÓMICO DE GRAN VÍA 18 QUE REINVENTA LA NAVIDAD EN MADRID

Madrid en Navidad tiene una electricidad especial. Las luces de la ciudad parecen competir con las estrellas y el bullicio de las calles se convierte en la banda sonora de un mes donde todo es posible. Sin embargo, la noche del 24 de diciembre exige un refugio que combine calma, excelencia y hedonismo. Este año, la propuesta más sofisticada para huir de los convencionalismos se encuentra en las alturas, concretamente en las plantas 5 y 6 de WOW Concept. Hablamos de Gran Vía 18, el lugar donde la tradición se viste de vanguardia y donde cenar se convierte en habitar, aunque sea por unas horas, un pedazo de la historia viva de la capital. Ubicado en lo que fue el antiguo Hotel Roma, el espacio ha sido reconceptualizado con un diseño retrofuturista que huye de la frialdad de los grandes salones de banquetes. Aquí te envuelven más de 1.000 m² diseñados como un gran apartamento madrileño, con sofás curvos de terciopelo, librerías repletas de vinilos y una iluminación íntima. Desde sus ventanales y su rooftop, la Gran Vía y la histórica calle Clavel se despliegan bajo tus pies, ofreciendo el telón de fondo perfecto para brindar con una copa de champagne mientras la arteria principal de la ciudad late iluminada. Para esta Nochebuena, el chef Jairo Jiménez ha orquestado una sinfonía culinaria que revisa el recetario clásico navideño a través de la técnica contemporánea. La bienvenida es una declaración de intenciones: un corte de jamón al centro con pan de cristal y un cóctel de autor. La magia continúa con aperitivos que danzan en el paladar, como el caviar de beluga con aire de beurre blanc al estragón, los sticks de tatin de foie con compota de manzana verde y la gamba roja confitada a las brasas, todo armonizado con las burbujas de un H Blinc Blanc de Blancs. El menú avanza con elegancia hacia los platos fuertes, comenzando con un delicado carpaccio de cigalas con emulsión suave de wasabi y gominolas de fruta de la pasión, maridado con un rosado Alegría de Vivir. La tradición se hace presente con el besugo asado en leña de olivo, acompañado de alcachofas confitadas y un pilpil al palo cortado de profunda intensidad. Tras un refrescante sorbete de limón, llega el solomillo Wellington con duxelle de colmenillas y foie en salsa de trufa melanosporum, un clásico ejecutado a la perfección junto a un tinto Hacienda Calavia. El broche dulce huye del empalago fácil con una crema de turrón aligerada con espuma de kalamansi y un chocolate en texturas con helado de caramelo salado. Con un precio de 190€ por persona, Gran Vía 18 ofrece mucho más que una cena; propone una inversión en una memoria imborrable, una oportunidad para celebrar que el verdadero lujo es el tiempo compartido en un entorno donde el diseño y la alta gastronomía se dan la mano.

VIAJE A LA JUNGLA URBANA, LA DOBLE ALMA DE PAPÚA COLÓN

En pleno corazón de Madrid, en la siempre vibrante Plaza de Colón, se esconde un universo paralelo que ha redefinido las noches de la capital. Desde fuera, se integra en el paisaje urbano junto al Teatro Fernán Gómez. Por dentro, Papúa Colón es una evasión en toda regla: más de 600 metros cuadrados transformados en una exuberante jungla urbana, donde la vegetación tropical, las luces cálidas y las esculturas de animales crean una atmósfera de sofisticado exotismo. Desde su apertura hace cinco años, Papúa se consolidó como uno de los grandes pioneros en Madrid al fusionar dos conceptos que rara vez convivían con elegancia: la alta gastronomía y el dinner show. Y es que aquí, el espectáculo no es un añadido, es el alma de la noche. Los viernes y sábados a partir de las 21h, el ambiente se transforma. Un DJ residente marca el ritmo mientras el espacio cobra vida. Pero que nadie espere un show invasivo; la magia de Papúa reside en su capacidad para sorprender sin interrumpir la conversación. Acrobacias aéreas con telas que descienden del techo, la vibración de un saxofón en directo o el duende del flamenco se integran en la cena, convirtiendo la velada en una experiencia completa, animada y cómoda. Es el escenario perfecto para alargar una cena con amigos o celebrar la vida en la capital. Pero un espectáculo de este calibre solo puede sostenerse con una propuesta gastronómica a la altura. Detrás de los fogones, el chef Wilmar Soto firma una carta viajera que fusiona raíces españolas con acertados guiños tropicales. El tridente de la casa es claro: producto de primera, técnica impecable y el carácter inconfundible de la brasa de encina. La carta está pensada para compartir y sorprender. Una recomendación infalible es empezar con su versión de la ensalada César, presentada a modo de ssäm coreano que se come con la mano y concentra todo el sabor del plato tradicional. A partir de ahí, el desfile de sabores continúa con imprescindibles como el steak tartar “Jules Verne” de vaca rubia gallega, servido sobre un brioche tostado, o la delicada ensaladilla de txangurro escabechado con un sutil toque ahumado. Platos como el tartar de bonito y ajo blanco de coco demuestran la creatividad de la cocina. Los arroces, como el socarrat de gamba roja, y las brasas, donde brillan el aguacate con tartar de langostino o cortes como el tomahawk de angus, son protagonistas. El capítulo dulce merece ser explorado, especialmente la torrija caramelizada de pan brioche o la golosa tarta entre algodones. La experiencia no está completa sin visitar la barra, liderada por Daniel Regajo. Su coctelería «viajera» es una parte esencial del concepto, con creaciones que equilibran originalidad y técnica, como el «Perro Verde» (pisco, mezcal y jalapeño) o el «Papúa Spritz», un sofisticado guiño al clásico aperitivo. Papúa Colón ha consolidado una fórmula de éxito: un ambiente espectacular, una cocina sólida y sabrosa, y un entretenimiento que acompaña y eleva la noche. Un plan infalible para disfrutar de la doble alma de Madrid.

EL ALMA DE LAS TABERNAS VASCAS CONQUISTA EL BERNABÉU MARKET CON PERRETXICO

El eje Castellana-Chamartín está en plena ebullición. La escena gastronómica de Madrid tiene un nuevo epicentro, y se llama Bernabéu Market. Este recién inaugurado templo del buen comer, situado bajo la puerta 54 del estadio, promete ser el punto de encuentro de la capital. Y en un espacio tan vibrante, no podía faltar una de las barras más laureadas del país: la taberna vasca perretxiCo acaba de aterrizar. Detrás de este proyecto están el chef Josean Merino y la hostelera Estíbaliz Pérez (Grupo Hirviendo), una pareja que sabe más que nadie sobre el «culto a la barra». Su misión es exportar la esencia de las tabernas del norte: ese ambiente alegre, disfrutón y con fundamento, donde la cocina en pequeño formato se convierte en alta gastronomía. Con su llegada a Madrid, perretxiCo trae una propuesta centrada en pintxos, platillos y raciones que miran al origen, pero siempre con esa vuelta de tuerca que los ha hecho inconfundibles. No es una taberna más; es un local que acumula premios y reconocimientos nacionales. Quienes se acerquen a su nuevo espacio en el Bernabéu Market deben ir con una lista de imprescindibles. Para empezar, su mítica ensaladilla rusa con bonito del norte, reconocida por el prestigioso congreso San Sebastián Gastronomika como una de las diez mejores de España. Le sigue de cerca una de sus creaciones más atrevidas y aplaudidas: el donut de cocido vasco en dos vuelcos, una genialidad que revisa el recetario de cuchara y que se alzó con el segundo puesto en el Concurso Nacional de Cocidos del Siglo XXI. Pero no todo son premios pasados. La carta introduce nuevas delicias como el brioche de cerdo asado, un bocado jugoso de carne cocinada lentamente en su jugo, servida en un pan esponjoso con el toque justo de mantequilla. O la sencillez elevada a arte en su Anchoa Ortiz con mantequeso y tomate. Sin embargo, si hay un plato que conecta con la memoria de las tabernas alavesas, esa es la tortilla manchada de bacalao al pilpil. Inspirada en una receta original de 1959, combina a la perfección la untuosidad del huevo con la intensidad del bacalao y la mítica emulsión vasca de ajo y aceite. Para beber, la apuesta es clara por el origen. Cobran un protagonismo especial las sidras y txakolís de distintas denominaciones, una declaración de intenciones que ya se ha convertido en un imán para los amantes de estos vinos, tan singulares y poco frecuentes en la capital. Este es el séptimo local de un grupo que ha sabido ganarse a pulso el favor de la crítica y el público, acumulando un Solete de la Guía Repsol, el premio a la Mejor barra de pintxos de España y múltiples galardones de vanguardia e innovación. Ahora, integrados en el vibrante Bernabéu Market, su barra promete ser la nueva embajada del sabor vasco en Madrid.

KABUKI LLEVA SU ALTA COCINA JAPONESA A LA TERMINAL 4 DEL AEROPUERTO DE MADRID

El viajero moderno ya no se conforma con cualquier cosa. Las prisas, las esperas y el trasiego de un aeropuerto internacional como el Adolfo Suárez Madrid-Barajas ya no son sinónimo de comida rápida o soluciones de baja calidad. La restauración en el mundo de los viajes está viviendo una revolución, y la última prueba de ello acaba de aterrizar en la Terminal 4. Areas, el gigante internacional de la restauración en ruta, ha unido fuerzas con el prestigioso Grupo Kabuki para inaugurar un nuevo restaurante que promete cambiar la experiencia de volar. Este nuevo espacio es el fruto de una colaboración destinada a elevar el listón de la calidad gastronómica en el entorno aeroportuario. Lejos de ser un rincón de paso, el restaurante presenta un diseño cuidado que refleja la identidad actual de Kabuki, acompañado de un servicio correcto y cercano que es sello distintivo de la marca. La propuesta gastronómica ha sido diseñada por Alejandro Durán, chef ejecutivo de Grupo Kabuki, cuyo restaurante insignia cuenta con una estrella Michelin. El reto era mayúsculo: ¿cómo trasladar el espíritu de la alta cocina a un entorno donde el tiempo es oro? La respuesta es un menú brillante, adaptado a las necesidades del cliente del aeropuerto, que permite disfrutar de una comida excepcional en tan solo treinta minutos. Esta rapidez no implica una renuncia al alma de la «Cocina Kabuki». La filosofía se mantiene intacta: uso de una materia prima absolutamente excepcional y elaboraciones precisas que realzan el sabor original de cada producto. En la carta de este nuevo Kabuki conviven los platos tradicionales japoneses con las creaciones que han dado fama al grupo, caracterizadas por partir del recetario nipón clásico para incorporar sorprendentes matices mediterráneos y de otras cocinas internacionales. En este caso, destaca la influencia del México natal del chef Durán. Entre las creaciones desarrolladas específicamente para este espacio, destacan platos que son pura fusión y atrevimiento, como el nigiri de taco pastor, el nigiri Gyu Hibiki (un bocado de lomo de vaca aromatizado con whisky Hibiki) o el nigiri de cigala con panceta ibérica. Para los que buscan algo más contundente, los noodles Nam Prik Pao con salsa tailandesa son una opción perfecta. Una de las grandes revoluciones de esta apertura es su nueva carta de desayunos. Kabuki rompe moldes ofreciendo opciones innovadoras para empezar el día, como la tosta de atún picante con aguacate o unos sorprendentes huevos Benedict con jamón ibérico servidos sobre tortitas japonesas. Conscientes de que el viajero a menudo no puede disfrutar de una botella entera, la oferta líquida también se ha renovado. El restaurante cuenta con una amplia y cuidada selección de vinos y sakes por copas, permitiendo el maridaje perfecto para una comida rápida pero lujosa. Situado estratégicamente cerca de las puertas J46 y J47 y con un aforo de 50 personas, este nuevo Kabuki está abierto todos los días de 08:10h a 21:40h, listo para transformar la espera en el aeropuerto en una experiencia gastronómica de primer nivel.

EL MAPA CLAVE PARA DESCUBRIR LA GASTRONOMÍA DE MADRID ESTE VERANO

Si este agosto te quedas en Madrid, no estás solo. La ciudad, más calmada y transitable, se convierte en el escenario perfecto para disfrutar de experiencias gastronómicas que te harán desconectar como si estuvieras de viaje. Desde un rooftop con vistas espectaculares a la Gran Vía, hasta una cena inmersiva en plena “jungla urbana”, pasando por una de las propuestas más destacadas de cocina japonesa fusión, Madrid demuestra que no hace falta salir de la ciudad para vivir una escapada inolvidable. Prepárate para un recorrido por tres de los restaurantes que no cierran en agosto y que te ofrecen una escapada culinaria sin salir de la capital.   1. Kabuki Madrid: El Primer Mapa del Tesoro Gastronómico (Calle Lagasca, 38) Nuestro recorrido comienza en uno de los epicentros de la alta cocina japonesa en la capital: Kabuki Madrid. Situado en la calle Lagasca, este restaurante, con su recién estrenado Sol en la Guía Repsol y su mención en la Guía Michelin, es el lugar perfecto para una experiencia gastronómica excepcional en pleno verano. Al frente de la dirección gastronómica se encuentra el reputado chef mexicano Alejandro Durán, gran innovador de la cocina fusión y experto en técnicas japonesas, que forma parte de Grupo Kabuki desde 2013. Su propuesta se caracteriza por el uso de materias primas de altura para mantener los sabores y la autenticidad de los pescados, así como el uso de las técnicas más puras para trabajarlos, en especial los cortes, su precisión y el respeto a la estructura orgánica de los alimentos. Es una cocina que rinde homenaje a la tradición nipona, pero la enriquece con influencias mediterráneas y latinoamericanas, creando un viaje sensorial sin parangón. La carta presume, sin disimulo, de un pescado excepcional. Imprescindibles son su tataki de lubina con mostaza japonesa, cebolleta, wakame y piñones, el nigiri de cigala con grasa de jamón ‘Joselito’ y salsa nikiri, y la degustación de atún, una selección de sus tres cortes más distintivos. Además, el equipo demuestra una ejecución impecable del estilo robatayaki, una de las técnicas más aclamadas, resumida en el arte del fuego en parrilla de carbón. Pero la experiencia en Kabuki Madrid no termina en la mesa. Su sugerente bar es un elegante templo de mixología que ofrece una carta innovadora que versiona de forma magistral la conocida Cocina Kabuki. Su propuesta de coctelería fusiona las tendencias más actuales con ingredientes japoneses. Entre sus creaciones propias destacan el cóctel Juu con tequila y vermouth de verdejo, el cóctel Roku con ginebra Roku, sake, vermouth seco y jerez o el cóctel Hachi, con whisky Hakushu Distiller’s Reserve, Port Charlotte, miel de umeshu al jengibre, lima y shisho. Tragos perfectos para refrescarse y disfrutar de las noches de agosto.   2. Papúa Colón: La Jungla Urbana en Pleno Corazón de Madrid (Plaza de Colón) Nuestro segundo destino nos transporta a un exótico paraíso tropical sin necesidad de salir del centro de Madrid. Situado en la emblemática Plaza de Colón, Papúa Colón es mucho más que un restaurante: es un viaje sensorial que te traslada a una jungla. Su exuberante decoración, con vegetación frondosa, detalles coloniales y una imponente jirafa en la entrada, lo convierte en el refugio perfecto para escapar del calor madrileño y sumergirse en una experiencia totalmente diferente. Con 600 metros cuadrados, su propuesta gastronómica fusiona tradición y exotismo, con platos que sorprenden y deleitan. Entre sus creaciones destacan la tortilla vaga de cocochas de merluza braseadas, el arroz socarrat de gamba roja o los buñuelos de queso Idiazábal. Es el lugar ideal para un almuerzo distendido o una cena con sabor a verano que promete ser una auténtica aventura para el paladar. La carta líquida de Papúa Colón también brilla con luz propia. Sus cócteles exóticos, presentados con un toque creativo, son perfectos para refrescar las noches de agosto y convertir cualquier plan en una experiencia inesperada. Desde combinaciones frutales hasta versiones tropicales de clásicos, su mixología acompaña a la perfección una propuesta gastronómica pensada para viajar con los sentidos. Este agosto, Papúa Colón es sin duda uno de los destinos imprescindibles para quienes buscan desconectar sin salir de la ciudad.   3. Gran Vía 18: El Final del Recorrido con Vistas de Ensueño Nuestro mapa gastronómico culmina en lo más alto, en el corazón de la ciudad. Ubicado en la sexta planta de WOW Concept y bajo la atenta mirada de la Loba Capitolina, el rooftop de Gran Vía 18 se ha convertido en uno de los espacios más deseados de Madrid. Con vistas privilegiadas a la Gran Vía y la histórica calle Clavel, ofrece dos amplias terrazas perfectas para largas sobremesas, encuentros entre amigos y grandes eventos. La propuesta gastronómica, firmada por el chef Jairo Jiménez, incluye irresistibles tapas que invitan a compartir y a disfrutar sin prisas. Destacan el brioche de steak tartar y el de anchoa 0’0, el bikini a la brasa, el saam con palomitas de langostino en tempura, el taco de morro de cerdo ibérico crujiente, el pepito de ternera, y las patatas y batatas bravas con un toque diferente. Son bocados irresistibles que se complementan a la perfección con la seductora coctelería de autor. La mixología, obra de Daniel Regajo, sorprende con sus impecables cócteles de autor. El WOW Spritz, a base de St Germain, limón, hierbabuena, Grey Goose y champagne, y el Sky Garden, con Leblon, Martini Ambrato, kiwi, manzana, jalapeño y cilantro, son solo dos ejemplos de una propuesta pensada para refrescar y sorprender. Gran Vía 18 es el lugar ideal para disfrutar de la mejor comida, cócteles y vistas en pleno corazón de Madrid durante el mes de agosto. Un final perfecto para un recorrido gastronómico que demuestra que la capital, en su versión más calmada, ofrece un sinfín de opciones para vivir un verano inolvidable sin salir de la ciudad.

PAPÚA COLÓN CELEBRA EL DÍA MUNDIAL DE LA TARTA DE QUESO CON UNA CREACIÓN ÚNICA

  El próximo 30 de julio, Madrid se prepara para la celebración más dulce: el Día Mundial de la Tarta de Queso. El restaurante Papúa Colón, joya gastronómica de la capital, rinde un homenaje muy particular a este postre universal con su aclamada tarta fluida de queso de oveja madurado. Esta creación, emblema de la casa, seduce por su inimitable textura cremosa y un sabor intenso que captura la esencia del queso artesano. Se presenta con el toque perfecto: un delicado helado de leche fresca y un sutil toffee de violetas de Madrid, un guiño castizo que une tradición y técnica en cada cucharada. Por 12,50 €, esta tarta se convierte en el broche de oro ideal para una experiencia culinaria memorable. Papúa Colón, con más de 600 metros cuadrados y una ubicación privilegiada junto al Teatro Fernán Gómez, ha cautivado al público desde su apertura en 2020 con su ambiente selvático y una cocina de autor que invita a viajar. Este 30 de julio, Papúa Colón invita a todos los amantes del buen comer a celebrar el placer de la tarta de queso en un entorno donde cada visita deja huella.

KABUKI MADRID, EL SUSHI SE REINVENTA CON SABORES DEL MUNDO

Este 18 de junio, el Día Internacional del Sushi se celebra en Madrid de una forma única y emocionante gracias a Kabuki Madrid. Ubicado en la calle Lagasca 38, en el corazón del barrio de Salamanca, este restaurante galardonado con un Sol Repsol 2025 y mención en la Guía Michelin, redefine la experiencia del sushi, llevando la tradición japonesa a un nuevo nivel de fusión. Bajo la dirección del chef mexicano Alejandro Durán, Kabuki Madrid fusiona la pureza técnica nipona con la riqueza de ingredientes mediterráneos y latinoamericanos. La precisión en los cortes y el respeto por la estructura orgánica de cada pieza se mantienen como base, pero la creatividad se desborda con nuevas incorporaciones. Imagina nigiris con calamar, cigala o pichón, realzados con salsas inesperadas como el mole, pastor, chile chipotle, azúcar mascabado o un toque del exclusivo whisky japonés Hibiki. Cada bocado es un viaje sensorial que conecta Japón con el Mediterráneo y Latinoamérica, transformando el sushi en una obra de arte gastronómica que respeta lo clásico y abraza lo innovador. El cuidado del arroz, o shari, sigue siendo emblemático, elaborado según la receta original del maestro Masao Kikuchi y adaptado al paladar occidental sin perder su esencia nipona. Así, clásicos como el nigiri de cigala con grasa de jamón Joselito conviven con creaciones del chef Durán, como el nigiri de calamar con salsa chipotle. Con más de 500 metros cuadrados que incluyen coctelería, comedor y terraza, Kabuki Madrid se consolida como una de las experiencias gastronómicas más destacadas de la capital, ofreciendo autenticidad, innovación y sabores sorprendentes en cada visita. ¡Una cita imprescindible para los amantes del sushi y la cocina fusión!

PERRETXICO, EL VERANO SABE A COCINA VASCA EN SUS TERRAZAS

Con la llegada del buen tiempo, las tabernas PerretxiCo en Madrid, Vitoria y Logroño se transforman en el epicentro del «terraceo con alma vasca». Sus terrazas se llenan de vida, ofreciendo un escenario perfecto para disfrutar del buen comer al aire libre y hacer de cada bocado un homenaje al norte. Para perretxiCo, terracear es más que una moda; es una verdadera terapia: bajar el ritmo, desconectar y alargar las sobremesas mientras se disfruta del sol y el aire. La experiencia se vuelve memorable al añadir a la ecuación su icónico Donut de Cocido Vasco o la aclamada ensaladilla rusa, reconocida como Top 10 de España. Este verano, la carta se renueva con propuestas pensadas para el disfrute al aire libre. A sus clásicos se suman novedades que nacen del éxito de sus Jornadas Disfrutonas, como el crujiente cristalino de alcachofas con queso azul, bacon y nueces, o el jugoso brioche de cerdo asado con cebolla encurtida. También destaca el sorprendente brioche de turrón de foie con queso crema. Bajo la dirección del chef Josean Merino, con más de 20 años de experiencia y galardonado con el Premio a la Mejor Barra de Pintxos de España, perretxiCo ofrece una propuesta gastronómica basada en el recetario tradicional vasco donde el pintxo es el protagonista. Es el plan perfecto para cualquier momento del día, celebrando la calidad del producto y el arte de compartir en un ambiente vibrante.

HYATT REGENCY HESPERIA MADRID DESCUBRE EL ALMA DULCE DE LA CAPITAL JUNTO A LA PAJARITA

En el corazón de Madrid, el prestigioso hotel Hyatt Regency Hesperia Madrid va un paso más allá de la estancia de cinco estrellas, invitando a sus huéspedes a una inmersión única en la tradición más dulce de la ciudad. Con motivo de la festividad de San Isidro, y como una joya dentro de sus experiencias exclusivas, el hotel propone un viaje sensorial y cargado de historia: una visita privada a La Pajarita, la bombonería más antigua de Madrid, en un recorrido que promete deleitar todos los sentidos. Esta original propuesta arranca con un traslado privado hacia el epicentro de la creación de La Pajarita: su obrador artesanal en Villaverde. Aquí, los huéspedes tendrán el privilegio de conocer de primera mano los secretos de elaboración de los emblemáticos caramelos, bombones y dulces que han conquistado a madrileños y visitantes desde 1852. Serán testigos del meticuloso trabajo de los maestros confiteros y podrán adentrarse en un espacio museístico que, a través de piezas históricas y objetos originales, narra la fascinante evolución de esta icónica casa, hoy gestionada por la sexta generación de la familia Aznárez. La Pajarita no es solo una bombonería; es un símbolo del sabor y la tradición madrileña. Especialmente reconocida por sus caramelos clásicos, sus inconfundibles bombones de chocolate con forma de pajarita y, por supuesto, los auténticos caramelos de violeta, cuya receta original custodian celosamente como sus creadores. Cada dulce es un pedazo de la historia de Madrid, una herencia de sabor que se ha mantenido intacta. La experiencia culmina con una visita a la encantadora tienda física de La Pajarita, situada en la calle Villanueva 14, en el elegante Barrio de Salamanca, a pocos minutos del hotel. Este local, con su estética que evoca la época dorada de las confiterías de la capital, ofrece una auténtica inmersión en el universo de los dulces clásicos. Como broche de oro, los huéspedes disfrutarán de una degustación exclusiva de productos seleccionados en el acogedor salón de té privado de la tienda, acompañada de café, té o una copa de cava, para redondear una jornada inolvidable. Para asegurar el máximo confort y exclusividad, el Hyatt Regency Hesperia Madrid facilita un servicio de transfer privado que acompaña a los huéspedes durante todo este dulce recorrido. Una iniciativa pensada para quienes desean enriquecer su visita a Madrid con una actividad original, local y llena de encanto, perfecta para disfrutar durante las fiestas de San Isidro o en cualquier escapada especial a la capital.

CELEBRA A MAMÁ EN LAS ALTURAS TODO UN FESTÍN CASTELLANO CON VISTAS EN GRAN VÍA 18

El próximo Día de la Madre, regala una experiencia gastronómica que combine tradición, vanguardia y unas vistas inigualables en el corazón de Madrid. Gran Vía 18, ubicado en las alturas del icónico WOW Concept, se presenta como el escenario perfecto para celebrar a mamá con un festín de sabores castizos reinventados. Imagina ascender junto a ella a este espacio único, donde la elegancia retro-futurista evoca un pasado glorioso con un toque moderno y vibrante. Sus amplios salones, bañados en luz y con panorámicas de la Gran Vía, crean un ambiente especial para compartir risas y confidencias. En la mesa, el chef Jairo Jiménez despliega su maestría con una carta que rinde homenaje a la cocina castiza, añadiendo pinceladas creativas que sorprenden al paladar. Desde una ensaladilla rusa con un toque ahumado hasta unas croquetas cremosas de jamón ibérico, cada plato es una invitación a disfrutar de los sabores auténticos con un giro innovador. Compartid la morcilla especial de Burgos, la chistorra de Arbizu con la yema melosa, y aventuraros con los puerros de Tudela al estilo calçots. Para los platos principales, el rodaballo a la brasa o el espectacular chipirón al carbón son opciones que deleitarán a mamá. Gran Vía 18 no es solo una comida; es un viaje sensorial que combina una gastronomía excepcional con un ambiente sofisticado y unas vistas que enamoran. Es el lugar ideal para celebrar a esa persona tan especial, regalándole un momento inolvidable en las alturas de Madrid. Un festín para el paladar y para el alma, perfecto para honrar el amor incondicional de una madre.

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